domingo, 4 de septiembre de 2016

JAVIER ZANETTI, UN EJEMPLO A SEGUIR



Zanetti es todo un símbolo en el Inter de Milán, a la altura de Fachetti, Mazzola, Luis Súarez o Meazza. El argentino siempre fue un profesional como la copa de un pino y una bellísima persona. Fue uno de los mejores laterales derechos del mundo, en los años 90 y los primeros años del 2000. Y por supuesto fue el gran capitán interista, desde la retirada de Bergomi.

Zanetti era un futbolista excepcional. Podía jugar de defensa, por las dos bandas y de centrocampista, por cualquiera de las dos bandas y de mediocentro defensivo. Tenía una gran resistencia física, pudiendo correr sin problema durante los 90 minutos. Era un jugador muy inteligente en el campo, que siempre elegía la mejor opción tanto defensiva, como ofensiva, jugando siempre limpiamente y con gran calidad para incorporarse al ataque.

Zanetti empezó jugando en su país natal en 1992, en Talleres de Córdoba. Allí jugaría un año y ficharía por Banfield, en el que jugaría dos temporadas, llamando la atención del Inter de Milán, que lo fichó en 1995.

En Milán se convirtió en indispensable en el equipo, jugando en todas las posiciones que he dicho anteriormente. Pero sobre todo donde se convirtió en uno de los mejores del mundo, fue como lateral derecho, llamando la atención de todos los grandes del continente. Pero Zanetti siempre fue fiel al Inter. Famoso fue su rechazo al Real Madrid.

Con los neroazzurros jugó la friolera de 19 temporadas. Y ganó cinco Scudettos consecutivos entre 2006 y 2010. También ganó la Coppa de 2005, 2006, 2010 y 2011, la Copa de la Uefa (con golazo suyo) en 1998 y sobre todo, la Champions League de 2010.

Su penúltima temporada como interista, siendo titular indiscutible, tuvo una grave lesión, justo al final de la temporada. Volvió a la siguiente, pero jugaría poquísimo. Tras ganar todo lo habido y por haber y viendo que con 41 años de edad, ya no tenía sitio en el equipo, se retiró del fútbol y pasó a la directiva del equipo interista.

Con la selección jugó el Mundial de 1998, en el que la albiceleste fue eliminada en cuartos de final, ante la poderosa Holanda, con golazo incluido de Bergkamp. El Mundial de 2002 en el que hicieron el ridículo, eliminándose en primera fase. También jugó la Copa América de 1995, en el que fueron eliminados en cuartos de final ante Brasil. La de 1999, en la que cayeron en los cuartos de final, ante Brasil. La de 2004, en la que fueron segundos tras perder en la final ante Brasil. Y la de 2007, en la que quedó segundo, tras volver a perder en la final contra su archienemigo Brasil. Y también fue plata en los Juegos Olímpicos de 1996, tras perder en la final contra la Nigeria de Kanu, Okocha y compañía.

Zanetti un jugador infravaloradísimo, pero si que si sabes de fútbol y te olvidas del marketing (del que Zanetti pasaba), sabrás que es una de las grandes leyendas de la historia del Inter de Milán y uno de los mejores jugadores que han jugado en la Serie A, a finales de los 90 y la primera década del siglo XXI. Es todo un señor, ya que siempre tuvo un comportamiento ejemplar con compañeros, técnicos, directiva, aficionados y rivales, siendo querido por todo el mundo. Su mujer es la misma, desde que se conocieron cuando eran adolescentes. El matrimonio Zanetti son los dueños de la Fundación Pupi, que se encarga de dar educación y enseñanza a todos los niños pobres o huérfanos, que no puedan permitírselo, para que no acaben siendo futuros delincuentes.

Zanetti es una persona maravillosa y una especie (si me lo permitís), de Bruce Wayne, un filántropo que se encarga de ayudar a los demás. Cada vez va quedando menos gente como Zanetti, no sólo en el fútbol, si no en la vida diaria.



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