Roa fue un fenomenal portero argentino, que triunfó sobre todo en el Mallorca y que tras estar en el mejor momento de su carrera (llegó a ser uno de los mejores porteros del mundo) y estar a punto de fichar por el Manchester United, decidió retirarse del fútbol. Vamos con su historia.
Roa empezó jugando al fútbol en 1988, en su país, en el Racing Club de Avellaneda. Allí jugaría cinco temporadas y se marcharía al Lanús, en 1994. En Lanús jugaría tres temporadas. De la mano de Hector Cúper ganarían la Copa Conmebol. En 1997, Cúper ficha como entrenador del Mallorca. El técnico argentino no se lo piensa y se trae a Roa con el.
El Mallorca con ellos dos y con jugadores como Stankovic, Ibagaza, Mena, Miquel Soler, Marcelino, Siviero, Engonga, Lauren, Dani y Olaizola, fomarían el mejor Mallorca de la historia. Ganaron la Supercopa de España de 1998 y fueron finalistas de la Copa del Rey de 1998 y de la última Recopa de Europa de la historia, en la que perdieron frente a la Lazio.
Pero había un gran problema y es que Roa pertenecía a una secta que se llamaba, "Iglesia Adventista del Septimo Día". Esta secta le absorbió por completo el cerebro. Los sábados no podía jugar al fútbol, porque era el día de descanso en su religión. Así que viendo, que el fútbol le podía suponer un problema, en sus "obligaciones de la fe" y pese a recibir una oferta del Manchester United, para ser su portero titular (Schmeichel se acababa de ir al máximo rival del United, el City), anunció para asombro de todos, su retirada del fútbol. en el verano de 1999, a la edad de 29 años.
Se ponía punto y final a uno de los mejores porteros del mundo. Roa volvió a su país y ejerció de sacerdote de su iglesia. Tras pasar nueve meses de su retirada, se ve que el bueno de Roa, echaba de menos el fútbol, así que volvió a jugar, siendo contratado de nuevo por el Mallorca. Pero puso una condición y es que los sábados no jugaría partidos. El club balear aceptó y Roa volvió a su amado Mallorca.
Pero en el Mallorca, ya no volvería a ser el mismo de antes. Además estaban en el equipo Leo Franco y el Mono Burgos, así que Roa ya no iba ni convocado. En 2002 dejó el conjunto bermellón y fichó por el Albacete. En el conjunto manchego jugó dos temporadas y volvió a su país, para retirarse en el Olimpo, en 2006, con 36 años de edad.
Con la selección argentina jugó el Mundial de 1998, como titular indiscutible y cuajando una enorme actuación, ya que fue de las estrellas de la albiceleste. Argentina fue eliminada en cuartos de final, contra Holanda, con un golazo del maestro Bergkamp.
Datos curiosos:
Se le llamaba Lechuga Roa, porque era vegetariano, porque al ser adventista, su propia religión obliga a ser vegetariano.
Jugaba con el numero 13 siempre, pero con un punto en medio de los dos números. Su explicación fue, que no era el número 13, sino el número 1, que simboliza a Dios, y el número 3, que simboliza a la Santísima Trinidad.
En 2004 superó un cáncer de testículos.
Roa hoy en día es entrenador de porteros y por supuesto sigue siendo un fiel adventista. Una pena lo de este portero, ya que podría haber sido una leyenda argentina, pero el antepuso la religión por encima del fútbol y hay que respetarle. Además Roa siempre fue un fenomenal tipo y muy respetuoso y educado con todo el mundo.

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