Les voy a hablar del mejor jugador de toda la historia de Montenegro, Pedja Mijatovic.
Mijatovic fue un futbolista montenegrino de finales de los años 80, los años 90 y la primera mitad de la primera década de este siglo. Hay que decir que su nacionalidad es montenegrina, pero el nunca jugó con Montenegro y es que a Mijatovic, le tocó la guerra de los Balcanes. Nació en Titogrado, ciudad llamada así, en honor al Mariscal Tito, que fue el dictador que dominó Yugoslavia (con un sistema comunista, totalmente independiente de la URSS), desde la Segunda Guerra Mundial, hasta el día de su muerte, en 1980. Bien, pues tras el inicio de la Guerra de los Balcanes y el desmembramiento de la República Socialista Yugoslava, a la ciudad de Titogrado, se le cambió el nombre, por el de Podgorica. Podgorica es la capital de Montenegro. Montenegro pasó a ser parte de Serbia, que curiosamente siguió llevando el nombre de Yugoslavia, hasta el año 2003, que pasó a llamarse Serbia y Montenegro. Y ya en 2006, Montenegro se independizó de Serbia. Con lo cual, a Mijatovic, le tocó vivir en su estancia en la selección nacional, la etapa en la que su país estaba unido a Serbia y se llamaba Yugoslavia.
Después de todo este rollo que he contado, sigo con la carrera de Mijatovic. Jugaba como delantero, actuando como segundo punta. Tenía mucho talento en sus botas, una grandísima clase para desbordar al contrario con elegancia y una excelencia sublime a la hora de definir ante el portero. Se movía constantemente por todo el frente de ataque, asociándose con sus compañeros y creando peligro con su talento y velocidad. Era un maestro a la hora de lanzar los tiros libres, metiendo auténticos golazos. Era un jugadorazo, que en España se convirtió en estrella mundial.
Empezó jugando en 1987, en el Buduconost Podgorica. En el conjunto montenegrino jugaría dos temporadas, llamando la atención del segundo club mas importante de la extinta Yugoslavia, el Partizan de Belgrado, con el que ficharía en 1989. En el conjunto serbio jugaría cuatro temporadas, en las que ganaría la Liga de Yugoslavia en 1993 y la Copa de Yugoslavia de 1989 y 1992. Tras las buenas temporadas en el conjunto de la actual capital de Serbia y antigua capital de la extinta Yugoslavia, llamaría la atención de Europa Occidental. Esto coincidió con el inicio de la Guerra de los Balcanes, así que tras recibir la llamada del Valencia, no se lo pensó y fichó en 1993. Sería una buena elección, ya que en España es donde desarrollaría su mejor fútbol.
En el conjunto ché jugaría tres temporadas a un nivel estelar. En la ciudad del Turia es donde se vería al mejor Mijatovic y donde se convertiría en una grandísima estrella. Ese Valencia era un equipo de mitad de tabla, pero en la temporada 1995-1996, de la mano de Luis Aragonés, dio la sorpresa quedando segundo de la Liga, con jugadores de la talla de Zubizarreta, Otero, Romero, Camarasa, Fernando, Mazinho, Mendieta y el propio Mijatovic. Mijatovic se salió en su tercera temporada, ya que si bien mantenía buenas cifras, no era un goleador, pero sorprendió al mundo metiendo la escalofriante cifra de 28 goles en liga. Obviamente fue nombrado el mejor jugador de la Liga. Había nacido una estrella mundial. Esto hizo llamar la atención de los grandes, siendo el Real Madrid el afortunado en ficharlo, en el año 1996.
En el conjunto merengue jugaría tres temporadas, en las que iría de mas a menos. Jamás volvería a meter los goles que metió en su última temporada en Valencia, pero si que se consolidó como estrella mundial. En su primera temporada ganaría la Liga de 1997, de la mano del técnico Fabio Capello, con un tridente estelar, Suker, Raúl y el propio Mijatovic. También estaban jugadores de la talla de Illgner, Panucci, Roberto Carlos, Hierro, Alkorta, Redondo, Seedorf y Víctor. Pero Capello volvería a Italia y en su lugar ficharon a Heynckes. con el que ganarían la ansiada Liga de Campeones en 1998. Derrotaron en la final a la Juventus, con gol del propio Mijatovic. Este hito, hizo que se le llamara el héroe de la "séptima", ya que fue la séptima Copa de Europa ganada por el Real Madrid en su historia y que además llevaban 31 años sin repetir título. Heynckes se marcharía y vendría en su lugar Hiddink. Este fue el último año de Mijatovic en el conjunto blanco, ya que bajaría mucho su nivel.
Se marcharía de Madrid, rumbo a Italia, fichando por la Fiorentina en 1999. Pero su estancia en Florencia fue un desastre y jamás se adaptó al calcio. En las tres temporadas en que estuvo en el conjunto viola, siempre fue suplente de Chiesa, jugando cada vez menos. Ganaría la Coppa en 2001. Estaba ya acabado para el fútbol, así que decidió volver a España, para fichar por el Levante en 2002, porque su hijo Andrea, que tenía hidrocefalia (acabó muriendo en 2009, con tan sólo 15 años de edad), vivía en Valencia y así Pedja podía estar con él, mientras le daban el tratamiento. En el conjunto valenciano jugaría dos temporadas en segunda división. la primera mas o menos bien, pero la segunda ni jugaría, porque su cabeza, ya no estaba en el fútbol. Decidió poner punto y final en 2004, a la edad de 35 años.
Con la selección de la extinta Yugoslavia, jugaría el Mundial de 1998, en el que llegarían a octavos de final, en los que serían eliminados por los Países Bajos. También jugaría la Eurocopa del 2000, en el que conjunto plavi llegaría a los cuartos de final, cayendo otra vez, por los Países Bajos. Un equipo formado por Mihajlovic, Djukic, Jokanovic, Jugovic, Savicevic, Stojkovic, Stankovic, Milosevic, Kovacevic y el propio Mijatovic. Un equipo maravilloso, pero que no rindió como se esperaba de él.
Mijatovic uno de los mejores jugadores de la España de los 90, el mejor de Montenegro de toda la historia y un delantero como la copa de un pino. Un jugadorazo en toda regla, que quedó en segunda posición en el Balón de Oro de 1997.

Predrag "Pedja" Mijatović es indiscutiblemente uno de los mejores, si no el mejor, futbolistas montenegrinos de todos los tiempos. Su carrera estelar, marcada por momentos icónicos como el gol en la final de la Liga de Campeones de 1998, y su influencia tanto dentro como fuera del campo, han cimentado su legado en el fútbol. Su éxito y liderazgo continúan inspirando a las nuevas generaciones de futbolistas en Montenegro y más allá.
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