sábado, 29 de octubre de 2016

GARRINCHA, DEL CIELO AL INFIERNO



Les voy a hablar del mejor regateador de todos los tiempos, Mané Garrincha.



Garrincha fue el mejor extremo derecho del mundo, a finales de los años 50 y principios de los 60 y es uno de los mejores extremos derechos de la historia y uno de los mejores futbolistas brasileños de todos los tiempos.


Garrincha fue el segundo gran driblador de la historia del fútbol. El primero fue Stanley Mathews, pero Garrincha perfeccionó el regate de Mathews, hasta hacerlo imposible de defender para el contrario. Hacía diabluras jamás vistas en un campo de fútbol. Pero no sólo era un regateador, si no que también era un gran centrador.


La carrera de Garrincha se puede resumir en dos equipos, el Botafogo y la selección brasileña. Empezó a jugar en uno de los muchos clubes de Río de Janeiro, el Botafogo, en 1953. En Río jugaría casi toda su carrera. Con el Botafogo ganó los campeonatos regionales, con su compañero en la selección también, Nilton Santos. Hay que recordar que en Brasil no existía el Brasileirao (Liga brasileña), si no campeonatos regionales que todavía se siguen jugando hoy en día. Así que Garrincha ganó muchos campeonatos de Río de Janeiro. En el Botafogo jugaría doce temporadas maravillosas. Ya con 33 años, dejó el club de Río y jugó en varios equipos brasileños, sin mucho éxito, hasta su retiro en 1972, con 39 años.


A parte de por los partidos amistosos jugados en Europa con el Botafogo, Garrincha fue conocido sobre todo, por jugar con la verde amarela de Brasil. Jugó los Mundiales de 1958 y 1962 y los ganó. Con jugadores como Pelé, Zagallo, Didí, Vava, Nilton Santos, Djalma Santos y el propio Garrincha. Hicieron de Brasil, una máquina de jugar al fútbol y ganar. Era una delicia verles jugar. En el Mundial de 1962, el premio a mejor jugador del campeonato recayó en Garrincha. También jugaría el Mundial de 1966, cayendo en la primera fase, en un grupo en el que estaban la Portugal de Eusebio y la Hungría de Florian Albert.


A todo esto que he dicho hay que añadir que Garrincha tenía las piernas torcidas. No sabemos si fue eso, lo que le ayudaba a hacer esos regates y amagos tan maravillosos o simplemente era un don que tuvo.


Después de lograrlo todo como jugador, cayó en el alcoholismo y en el abandono. Cuándo fue jugador sólo le gustaba el fútbol, el alcohol y las mujeres. Cuando dejó el fútbol, sólo le quedaba las otras dos cosas, así que siguió ese camino hasta su hundimiento. Se dice que tuvo 14 hijos con distintas mujeres, (uno de ellos en Suecia).


Al final su final estaba claro, murió en 1983 con sólo 49 años de edad. Una gran pena, pero el genio de las piernas torcidas así lo quiso. 

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