Les voy a hablar de un jugador, al que su adicción al alcohol hundió en la miseria, pese a ser de los mejores jugadores de España.
Gorostiza fue el mejor extremo izquierdo español de los años 30. Era rapidísimo, le llamaban "Bala Roja". Era diestro, así que digamos que fue el primer extremo a pierna cambiada del fútbol español y posiblemente mundial, ya que era muy extraño eso, porque un zurdo jugaba en banda izquierda y un diestro en banda derecha. Así que su juego no era correr la banda y centrar, si no regatear y correr, desde la banda izquierda hasta la portería y chutar a gol. Esa forma de jugar fue, la que le hizo un gran goleador.
En sus primeros años, jugó para el Arenas de Guetxo y Racing de Ferrol. El Athletic de Bilbao lo fichó cuando tenía 20 años. Allí se haría amor y señor de la banda izquierda de San Mamés. Ese Athletic era uno de los mejores equipos de España, en los años 30. Ganó cuatro ligas y cuatro Copas de la República. Fue máximo goleador en dos ocasiones.
Con todo esto, obviamente le llegó la hora de la selección española, jugando el Mundial de Italia en 1934, en la que perdieron en cuartos de final, contra la Italia de Meazza. En un partido que les robaron claramente y como ya conté en un artículo mio sobre Ricardo Zamora, hubo muchísimos lesionados, entre los que se encontraba Gorostiza.
Luego llegó la Guerra Civil y Gorostiza fue con la selección de Euzkadi (en aquella época se le llamaba así, en lugar de Euskadi), de gira por todo el mundo para recaudar fondos para los daños de la guerra. Pero cuando las tropas nacionales de Franco, se hacen con el control del País Vasco, entonces Gorostiza deja la selección de Euzkadi y se alista en el bando nacional y lucha en la guerra.
Al finalizar la Guerra, vuelve al Athletic, pero en el filial había un chaval, llamado Gaínza que ya se le veía su gran potencial. Así que eso, mas las continuas juergas de Gorostiza, y una gran oferta del Valencia, el Athletic decide venderlo.
Gorostiza aterriza en Mestalla, en el año 1940, con 31 años de edad. Allí triunfaría también, siendo el mismo jugador que se vio en Bilbao, ganando dos ligas y una Copa del Generalísimo. En 1946, tras triunfar en el club ché, y con 37 años de edad, se marcha de Mestalla y juega en el Barakaldo y el Logroñes y ya se retira definitivamente.
Como podéis imaginar, por las continuas juergas día si y día también, Gorostiza era alcohólico. Tenía dos aficiones, el fútbol y el alcohol, solo sabía hacer eso. No había nacido para otra cosa. Así que tras su retirada, se le fue agotando el dinero, por el continuo derroche. Acabó solo y sin dinero, en un asilo, en el que murió a los 57 años de edad, con la petaca (en la que estaba escrito su nombre y le había regalado el Valencia), su única amiga.

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