lunes, 5 de septiembre de 2016

GIANFRANCO ZOLA, MAGIA ITALIANA







Les voy a hablar de uno de los jugadores fetiche de mi juventud. Es uno de los jugadores con mas clase que mis ojos han visto. Este fenómeno se llama Gianfranco Zola.



Zola era un futbolista italiano, de finales de los años 80, los 90 y la primera mitad de la primera década de este siglo. Jugaba de delantero, actuando como segundo punta. Era bajito (1,68 m de estatura), rápido, pero sobre todo con un talento descomunal, con lo cual era un incordio para las defensas rivales, ya que se movía por todo el frente de ataque. Era una delicatessen verlo jugar al fútbol. Habilidosísimo en el regate, con una espectacular clase con el balón en los pies, manejando de maravilla la pierna izquierda, pese a ser diestro. Además poseía una gran visión de juego, dando grandes asistencias. Y hay que añadir que era un experto lanzador de tiros libres y penaltis, marcando auténticos golazos.


Empezó jugando al fútbol en su país en 1984, en equipos modestos, hasta que en 1989 da el salto al Nápoles. Allí se haría titular indiscutible y ganaría el Scudetto de 1990 junto a Maradona.


En 1993 ficha por el Parma, equipo que se estaba convirtiendo en uno de los grandes de Italia, mientras que el Nápoles estaba estancándose. En la ciudad del queso parmesano, formó una brillante pareja junto a Asprilla en la delantera. Y de la mano de Nevio Scalla, ganarían la Copa de la UEFA de 1995.


En 1996, ya con 30 años, da el salto a la Premier League, fichando por el Chelsea. Lo que no sabía el bueno de Gianfranco, es que en Londres se convertiría en un Dios, haciendo maravillosas temporadas, pese a ser ya veterano. Fue una de las grandes estrellas del barrio londinense. Primero haciendo pareja con Vialli y tras convertirse éste en entrenador-jugador, pasaría a hacer una maravillosa pareja junto a Flo. En Stanford Bridge ganaría la Recopa de Europa en 1998 y dos FA Cup en 1997 y 2000.


Tras maravillar a toda Inglaterra con su fútbol y ya con 37 años, volvió a Italia, fichando por el Cagliari. Allí jugaría dos años, retirándose del fútbol en 2005 con 39 años de edad. 


Con la selección italiana no le fueron muy bien las cosas, ya que nunca fue un fijo en la azzurra. Jugó el Mundial de 1994, la Eurocopa de 1996 y el Mundial de 1998. Siempre desde el banquillo.


Zola un jugador maravilloso, pero extremadamente infravalorado, ya que tengo la sensación de que solo se le valoró en Inglaterra y ya tras su retirada en todo el mundo. También hay que decir que en la selección coincidió con un tal Roberto Baggio y al coincidir en el mismo puesto, se quedó sin sitio, por la manía que se tiene en Italia, de que no pueden jugar juntos, dos tre-quartistas.


Los que amamos los jugadores talentosos, jamás olvidamos a Gianfranco Zola. Uno de mis ídolos.

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