Boniek era el mejor jugador de la historia de Polonia, hasta la llegada de Lewandowski. Todavía no tengo claro quien es el mejor de los dos, yo los pondría a la par.
Boniek jugaba como delantero, actuando como segundo punta. Se movía por todo el frente de ataque, por la izquierda, por el centro, por la derecha e incluso bajaba muchas veces al centro del campo, para estar en contacto con la pelota. Un delantero que necesitaba estar permanentemente con el balón en los pies, ya que tenía un talento y una clase descomunales, que le hacían regatearse a cualquier jugador. También tenía mucha visión de juego, con la que daba grandes asistencias y era rapidísimo. Un jugador imparable cuyo punto fuerte era el talento. Es curioso que los dos mejores jugadores de la historia de Polonia, sean unos delanteros con clase a raudales, o como se dice hoy en día, desde que el malogrado Andrés Montes lo inventó, unos "jugones".
Empezó jugando al fútbol en 1973, en un equipo modesto de Polonia. A los dos años pasó a uno de los mejores equipos polacos, el Widzew Lodz. Allí jugaría hasta 1982, cuando lo ficharon la Juventus y la Roma. Si, los dos a la vez.
Para no ser sancionado, a Boniek o a su agente, se les ocurre una idea curiosa. Boniek jugaría tres años en la Juventus y tres en la Roma, así que la estrella polaca pone rumbo a Turín.
Era la pieza que le faltaba a la Vechia Signora. Un equipo maravilloso que dominaba Italia y llegó a dominar Europa. En el conjunto de la famila Agnelli (los dueños y fundadores de la Fiat), estaban Scirea, Cabrini, Gentile, Tardelli, Platini, Rossi y el propio Boniek. El técnico era Giovanni Trapattoni.
Ese equipo maravilloso ganó el Scudetto de 1984, la Coppa de 1983, la Recopa de Europa de 1985 y la Copa de Europa de 1985.
Tras ganarlo todo en esos 3 años, cumple su promesa y ficha por la Roma en 1985. Con la Loba, ganó la Coppa en 1986, formando un gran tándem con Bruno Conti. También coincidió con Ancelotti y Rudi Völler. Tras cumplir su promesa, se retira del fútbol en 1988, cuando solo tenía 32 años.
Con la selección, jugó el Mundial de 1978, en la que llegaron a la segunda ronda. También jugó el Mundial de 1982, en el que fue una de las estrellas del torneo, llevando a los polacos, junto con el veterano Lato, al tercer lugar. Y por último jugó el Mundial de 1986, en el que su selección llegó a los octavos de final, en los que perdería frente a la Brasil de Zico, Sócrates, Falcao, Toninho Cerezo...
Boniek es el mejor o el segundo mejor jugador de la historia de Polonia, pero se le puede catalogar como uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol, ya que era un jugador impresionante.

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