Les voy a hablar de un jugador que me tenía completamente enamorado en mi adolescencia, Alfonso Pérez Muñoz.
Alfonso es uno de los mejores jugadores de la historia del Betis. Era un ídolo mio, gracias a su forma de jugar, que era pura magia. Era un segundo delantero, con una clase espectacular. De los jugadores mas talentosos que ha dado España. Era ambidiestro, con lo cual era imposible quitarle el balón, pudiendo regatear a dos contrarios a la vez. Puro arte. Era mas bien lento, pero lo suplía con su brillantísimo talento. Empezó siendo diestro, pero con los años empezó a manejar la pierna izquierda tan bien, que al final parecía mas zurdo que diestro, llegando a tirar los penaltis con la pierna izquierda. A parte de meter goles, también daba un buen número de asistencias. Y pese a no ser muy alto, no se le daba mal el remate de cabeza. Era una maravilla de jugador.
Empezó jugando en el Real Madrid en 1991. Allí jugaría cuatro temporadas. Primero tuvo que disputarle el puesto a Butragueño. Cuando este entró en la cuesta abajo de su carrera, Alfonso era el nuevo titular, preparado para ser la nueva estrella del Real Madrid. Pero apareció un chaval llamado Raúl, que le quitaría el puesto. Alfonso viendo que seguiría siendo suplente, no le quedó mas remedio que hacer las maletas. Con el conjunto merengue ganaría la Liga Española de 1995 y la Copa del Rey de 1993.
Ficharía por el Betis en 1995. En Sevilla se vería al mejor Alfonso. Era un espectáculo, partido tras partido. Se convirtió en la gran estrella verdiblanca, en un equipo que se hizo grande, con jugadores como Prats, Jarni, Finidi o el propio Alfonso. Un equipo que se clasificaba todos los años para la Copa de la Uefa. Alfonso estaba hecho para el Betis y viceversa. Pero cuando mejor le iba, siendo uno de los mejores jugadores de España, su Betis descendió sorprendentemente a segunda división y Alfonso fichó por el Barça en el 2000.
A raíz de ese fichaje, su carrera iría cuesta abajo. No se adaptó en absoluto al equipo, en el que era el suplente de Kluivert. Además era un Barça que estaba en una crisis total, en lo futbolístico y en lo institucional, tras la marcha de Figo. En dos temporadas, solo jugaría 21 partidos en liga, un absoluto fracaso.
Alfonso jamás volvió a ser el mismo. Jamás se pudo recuperar del varapalo anímico y encima encadeno lesión tras lesión. En enero de 2002 sería cedido al Olympique de Marsella y luego al Betis, con el que ya ficharía en propiedad, retirándose en el 2005, con sólo 32 años de edad, pero totalmente acabado para el fútbol.
Con la selección española jugaría los Juegos Olímpicos de 1992, que serían los campeones. La Eurocopa de 1996, en el que serían eliminados en cuartos de final por Inglaterra. El Mundial de 1998, en el que caerían en primera fase. Y la Eurocopa del 2000, en la que serían eliminados en cuartos de final por Francia, que acabaría ganando el torneo. En ese torneo, Alfonso marcó el gol contra Yugoslavia, que clasificó a España para los cuartos de final, en la que si no llega a meter el gol, habrían caído en primera fase.
Alfonso fue una de las grandes estrellas de España, en la que su carrera desgraciadamente acabó con 28 años, tras dejar el Betis. Quien sabe lo que hubiera pasado si el Betis no hubiera descendido. Pero a Alfonso le ocurrió lo mismo que a Mendieta, que su estrellato no duró, lo que tendría que haber durado. Una gran pena, porque es de los jugadores mas talentosos que ha dado España. Un ídolo para mi.

No hay comentarios:
Publicar un comentario