viernes, 10 de junio de 2016

RICARDO ZAMORA,UNA DE LAS GRANDES LEYENDAS DEL SIGLO XX



Les voy a hablar de Ricardo Zamora, uno de los mejores porteros de todos los tiempos y una de las grandes personalidades de la historia de España. Todo el mundo ya lo conoce de sobra o debería. Así que les voy a contar su historia, aunque seguramente ya se haya dicho todo de el.

Ricardo Zamora nació en Barcelona en 1901. Sus padres eran de Valencia, pero su padre no se hizo cargo del niño y el doctor que se hizo cargo del parto de la madre, un gaditano, pero criado en Alicante, es el que se hizo cargó del niño junto a su madre, ya que los dos tenían una relación. Así que el padre según palabras del propio Ricardo Zamora, fue este medico gaditano y no su verdadero padre. De su verdadero padre, no se volvió a saber nada, hasta que murió pocos meses después.

Debutó en el Espanyol en 1916, con solo 15 años de edad. Pero en 1919, dejó el equipo, por consejo de sus padres, ya que su madre quería que estudia medicina, al igual que su padrastro. Hay que recordar que el fútbol en esa época era amateur, con lo cual los jugadores tenían que tener otro trabajo para subsistir, aunque había pagos encubiertos.

Cuando ya había dejado el fútbol, vino el Barça de Hans Gamper y le ofreció ser su portero titular. Zamora aceptó y fichó por el club culé, con lo cual no estudió la carrera de medicina. Allí jugó tres años, en los que compartió equipo con el gran Josep Samitier. Allí ganó dos Copas del Rey, en 1920 y en 1922.

En 1920 formó parte de la selección española, que participó en los Juegos Olímpicos de Amberes, ganando la medalla de plata. En ese equipo jugaban, Zamora, Samitier, Pichichi, Sabino y Belauste. Estos dos últimos dijeron la famosa frase de "A mi el pelotón Sabino, que los arrollo", de la cual surgió la denominación de Furia Roja por un periodista holandés, ya que efectivamente Sabino centró y Belauste, entró a portería, arrastrando a toda la defensa sueca y marcando gol. Ese fenomenal equipo fue entrenado por Paco Bru, toda una leyenda de los banquillos, injustamente infravalorado.

En el año 1922, tras la negativa de Hans Gamper a aumentarle el sueldo (el fútbol era amateur y no se cobraba, pero había pagos encubiertos y como era una de las grandes estrellas, pues tenía sueldo), dejó el equipo y volvió a su Espanyol, o como se decía por aquella época, Español.

En el club perico, estuvo 8 años y ganó la Copa del Rey en 1929. Fueron años en los que se crearon dos cosas muy importantes. La primera fue la entrada del profesionalismo en el fútbol. La segunda fue la creación de otro gran torneo, compatible con la Copa del rey, la Liga de España, en el año 1928.

En el año 1930, llegó una oferta muy suculenta del Real Madrid, para fichar a Zamora, a las oficinas del Real Club Deportivo Espanyol. Obviamente la aceptaron y Zamora fichó por el club merengue.

Allí vivió sus mejores años, en cuanto a títulos, a nivel de clubes. Era un equipo maravilloso. Sus estrellas eran Zamora, Qincoces, Ciriaco, Regueiro y Samitier (que dejó el Barça y se reunió con su gran amigo Zamora). Con ellos el Madrid FC, que ya no tenía la denominación de Real (hay que recordar, que se instauró la II República y el Rey Alfonso XII, se marchó al exilio y el dictador fascista Jose Antonio Primo de Rivera, fue fusilado), ganó las ligas de 1931-32 y 1932-33 y las Copas de la República de 1934 y 1936.

Con la selección española, volvió a participar en otra gran competición, el Mundial de 1934, en la Italia del dictador fascista Mussolini. España llegó a los cuartos de final, en los que se enfrentó a la selección italiana dirigida por Vitorio Pozzo en los banquillos y de estrella en el campo a Giuseppe Meazza (leyenda del Inter de Milán). Fue un partido muy bronco, en el que acabaron lesionados siete españoles (entre ellos Ricardo Zamora, con dos costillas rotas) y cuatro italianos y se conoció como la batalla de Florencia. El partido acabó en empate a 1 y al día siguiente se celebró el partido de desempate. Ocurrió lo mismo, cuatro jugadores españoles lesionados y el árbitro suizo Mercet, anuló dos goles a España, pero dio por valido un gol de Meazza, en el que hizo falta al portero, clasificando a la azzurra para las semifinales. El Duce, ya sabemos que amañó el partido, ya que mas tarde, tanto la FIFA como la Federación Suiza, retiró de por vida al árbitro Mercet.

En julio de 1936, Zamora anuncia su retirada del fútbol. Días mas tarde estalla la Guerra Civil Española y se paraliza durante tres años ( que es lo que duró la guerra), la Liga. Solo se jugó la Copa de la República del año 1937. Da la casualidad de que Zamora, era colaborador del diario católico "YA" y curiosamente es detenido por los propios republicanos, cuando resulta que estuvo jugando en el Madrid CF en tiempos de la República, sin ningún problema. Por suerte para el, fue liberado rápidamente gracias a su popularidad y a la embajada argentina. Zamora lógicamente se marchó al exilio a Francia, a la ciudad de Niza, en la que también había aterrizado su buen amigo Samitier.

Aunque los dos estaban retirados del fútbol, les picó el gusanillo y volvieron a la practica del fútbol, uniéndose al Niza. En Niza, Zamora jugó de jugador-entrenador (bueno, en su caso, de portero), durante dos años, retirándose definitivamente del fútbol en el año 1938, con 36 años de edad. Samitier jugó otro año mas.

Cuando finalizó la Guerra Civil en 1939, con victoria de los nacionales, comandados por el General fascista Franco, Zamora volvió de su exilio y empezó su carrera de entrenador. Entrenó al Atlético Aviación (Atlético de Madrid). Celta (en tres etapas distintas), Espanyol (en dos etapas distintas), Málaga, selección española (solo un año) y selección venezolana (solo un año). Se retiró de los banquillos en 1962.

ANÉCDOTAS

Zamora y Samitier frecuentaban los mejores locales de Barcelona, en los que conocieron al cantante argentino Carlos Gardel, con quien compartían gusto por los habanos, el cognac y la buena vida y del que se hicieron grandes amigos. Aquí una foto de Zamora y Samitier estrenando nuevo coche.


Zamora inventó la "Zamorana". Consiste en despejar el balón con el codo. Una frivolidad de las que le gustaba hacer a Zamora, como salir fuera de su área a despejar el balón o irse detrás de la porteria y ponerse a hablar con el público, hecho que le costó algún gol. Un inicio del portero moderno. Pero aún con esas cosas, era un portero muy seguro bajo palos, con paradas maravillosas. 


Tuvo un hijo que también fue portero de Primera División. Ricardo Zamora de Grassa.

En su honor, se creo el premio Zamora, que es el premio al mejor portero de la temporada, en Liga.

Participó en dos películas: "Por fin se casa Zamora" en 1926












"Campeones" en 1942




Zamora murió en 1978, a la edad de 77 años. Fue leyenda del Espanyol, del Real Madrid y de España. Uno de los mejores porteros de la historia del fútbol. Y no solo eso, si no una de las grandes personalidades del siglo XX en nuestro país. Una persona digna de conocer.




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